En las calles del Perú siempre hemos visto a niños, niñas y adolescentes hacer acrobacias, contar chistes, vender caramelos o pedir limosnas hasta altas horas de la noche. Y estos no adultos son usados por personas que los obligan a trabajar, los vigilan y les quitan el dinero. A esto se le conoce como mendicidad infantil, uno de los tantos fines de la trata de personas. Debemos de buscar una solución y entender que al brindarle una moneda les privamos de muchos sueños pues los condenamos a que en la cadena en al que se encuentran nunca termine. Ayudemos a estos niños que son el futuro de nuestro país, pongámonos la mano al corazón y entendamos que existen otras formas de apoyarlos. Unámonos para combatir la mendicidad infantil en nuestro país, los niños nos necesitan.
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