lunes, 27 de octubre de 2014

GRAN INICIATIVA

Día tras día en las calles de las ciudades vemos a niños, niñas y adolescentes trabajando en diferentes actividades, cada uno con una historia particular, cada uno trabajando para ganar algunos centavos y ayudar en la economía familiar. 
Según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática en la región de Puno el 69% de menores entre 5 y 17 años trabajan en diversas actividades como el pastoreo o ayuda en la chacra, en el negocio familiar, vendiendo productos como caramelos, frutas, son lustra botas, entre otros oficios. Muchas veces son vulnerados sus derechos. 


Hace dos años el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables crea el Programa Nacional Yachay, con el objetivo de trabajar en temas de prevención y respetar los derechos de niños y niñas, que por diversos motivos han hecho de la calle su lugar de convivencia.
El Programa Yachay ha identificado cuatro poblaciones vulnerables, las mismas que son: niños, niñas y adolescentes que trabajan en la calle, quienes viven en la calle, en situación de mendicidad y explotación sexual.
Por tal razón el programa ha emprendido diversas actividades para restituir los derechos de esta población, reduciendo su exposición a riesgos, desarrollando sus capacidades y fortaleciendo su vínculo con el sistema educativo, familia y comunidad.

lunes, 13 de octubre de 2014

MENDICIDAD INFANTIL


La manipulación es un factor utilizado por los padres, ellos inducen a sus niños a salir a la calle y pedir dinero. En nuestra sociedad es muy común ver niños deambulando por las calles pidiendo dinero o vendiendo caramelos para poder llevar un sustento económico a sus hogares. ¿Qué hacemos nosotros para poder frenar esta situación? Casi siempre nuestros sentimientos y el ver a los niños en ese estado nos sensibilizan y logramos brindarle lo que nos piden cumpliendo así  el objetivo no solo de ellos, si no el de sus padres. Debemos darnos cuenta que si seguimos con la cadena y colaborando con los niños la situación no va a frenar ni mejorar y  mucho menos  se va a generar un cambio. Al ver a los niños, aunque nos duela y nos cause indignación de verlos tan pequeños deambulando por las calles debemos pensar que ese dinero recaudado no es para bien de ellos si no para alguien que los vigila en mucho casos sus padres. Ya basta de abusos y de evadir y no respetar sus derechos, son niños y deben disfrutar sus etapas, dejemos de ayudarlos brindándoles dinero, hay muchas otras formas de hacerlo. Propongamos un cambio para hacer que esos angelitos lleven en su rostro una perpetua sonrisa.  ¡Recordemos siempre que la calle no es su lugar!